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Un nuevo pueblo, una nación santa, que la misma trinidad esta creando y perfeccionando para morar por las edades eternas, en paz, amor, armonía santa, y perfecta comunión. Somos las nuevas criaturas de un nuevo reino y de una nueva dimensión, de un nuevo linaje y de una nueva raíz.
Los cristianos modernos (entre tantas otras cosas), hemos perdido mucho de la comprensión y del significado profundo, teológico y enigmático, de lo que es realmente esa unión profunda que tenemos en Cristo y por ende, con toda la Santa Trinidad. Debemos meditar, reflexionar y contemplar un poco más, en el profundo significado y misterio de lo que es: “estar unidos en Cristo”.
He aquí, el misterio mismo del evangelio. Cuyo fundamento es la obra redentora y perfecta de Cristo en la cruz del calvario. ¡Consumado es! Tantos y tantos creyentes, religiones y grupos afanados por ser lo que Cristo es. Tratando de hacer vanas obras y esfuerzos por ganar mérito divino. El verdadero y genuino cristiano funde su espíritu y su gozo en lo que Cristo es, y no en lo que tengo que hacer por parecerme a Cristo. Es la obra santa de la trinidad, expresada en la obra de Jesucristo, la que inspira, fortalece y da el genuino gozo a cada sincero cristiano en Cristo Jesús.
Todo lo que Cristo tiene, al lado del Padre, es nuestro. Somos coherederos con él, y moramos espiritualmente ya, en la misma esencia de la trinidad. Es fatigoso para el cristiano anhelar ser como Cristo. Esto es religión y fatiga de la carne, y nada tiene que ver con la verdadera comunión con él. Son muchos los cristianos que ocupados en este esfuerzo miserable, solo cosechan un estado desalentador y agobiante en la vida cristiana. No hay esfuerzo humano o mental que nos haga ser como Cristo.
La única manera de fundirnos con Cristo y de sentirnos cada día más participes de esa danza santa de la trinidad, es estar en Cristo. Es la contemplación y la meditación constante en su Obra y no en la mía. Es el gozo eterno de ver una trinidad salvadora operando en nuestras vidas, desde antes de la fundación del mundo. Estar en Cristo, es tener el compañerismo y la amistad tierna de un Dios-hombre, un Dios-Trino, que está al lado nuestro cada día, en los momentos más alegres y más desesperante de nuestras vidas.
¡Oh Jesucristo, Oh, Trinidad Salvadora, concédenos aún otra porción de tu paz, de tu gozo, de tu vida abundante! Queremos soñar con aquel día, que danzaremos en medio tuyo, para una eternidad, en gloria.
Amén.
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