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Un ensayo para pensar...

"Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí." Jesucristo

Introducción

El mundo político de hoy

Vive una carrera desesperada por alcanzar prominetes puestos de la sociedad moderna. Los políticos prometen conocidos estribillos tales como: educación para los niños - beneficios médicos excelentes– atención a los ancianos - carreteras mejores y medios de comunicación eficientes - impuestos más bajos y nivel de vida creciente - la guerra será suspendida y la paz reinará para siempre…

Mil millones de promesas se gritan en la boca de estos hombres. Y miles y miles de fanáticos, le aplauden y levantan sus pancartas. Miles de fotografías son tomadas a estos presuntos héroes de la tierra. Prensa, televisión y radio, les ensalzan y celebran sus promesas. Al terminar sus carreras muchos quedan millonarios retirados en el rancho. Familias acomodadas con famas y riquezas. Ah!.. y una carrera elocuente de innumerables “grandezas”.

Los pobres y obreros trabajadores que depositaron esperanzas en políticos apasionados, vacíos y exhaustos quedan. Sin ánimos, pues al ver las décadas…”nada grande ha sucedido, las promesas no se dieron...”. Muchas fueron las euforias y vanas las promesas.  Y al ocaso de sus vidas, destrozados contemplan que aquellos políticos que ofrecían tantas “cosas nuevas”, no eran más que hombres endebles que no podían cumplir tanto en medio de sus flaquezas.

La Política de Dios aclara

Que Jesús no vino al mundo a ocuparse de arreglar el sistema social – económico y político que imperaba. No tomó molestia alguna en arreglar al Poderoso Imperio Romano que le odiaba. La Palabra de Dios declara: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10)

Jesucristo no se ocupó jamás de arreglar el sistema social que gobernaba. ¡No! El vino a arreglar el corazón del hombre que tristemente con sus llagas cabalgaba, con sinceros deseos de arrepentirse por el pecado que le agobiaba.

Cristo vino a pregonar La Gracia de Dios encarnada, la cual el amante y digno ofertaba. La enseñaba y con ella por el mundo caminaba. Sanando al pecador tierno y sencillo a aquel que le creía y que en verdad, le amaba. El sistema socio-económico y político que Cristo proclamó jamás el mundo lo ha vivido y jamás lo ha sostenido. Muchas guerras se han armado, muchas fuerzas nucleares en conflicto han estado. Mas nunca se ha apreciado por completo el sistema socio económico y político que Cristo nos ha dado.

El sistema social-político y económico del cielo, declara

"Oísteis que fue dicho: Ojo por Ojo, y diente por diente. Pero yo os digo No resistáis al que es malo; antes a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses”.

"Oísteis que fue dicho amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”. (Mateo 5:38 al 46)

"No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados" (Lucas 6:37)

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros." (Juan 13:34)

El mundo político de hoy, a voces y gritos proclama: Los más grandes serán protegidos, los famosos serán servidos. Los más heroicos serán valorados, los ricos serán enaltecidos. Los más poderosos serán publicados y los ricos serán reconocidos.

La política de Dios, tiernamente señala: El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo

Jesucristo dijo:  Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;  como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.  

(Mateo 20:25 al 28)