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Muchas veces he pensado que mis problemas y cargas, (las cuales me ha tocado afrontar en la vida por una razón u otra), son con toda certeza las más pesadas del mundo. ¡Tristemente he de haber cometido el error de haber contemplado mi cruz con un ego muy elevado!
Últimamente ha sido de bendición a mi vida poder apreciar otros países del mundo. Percibir que el globo terráqueo no era solamente mi patria y el añorado Estados Unidos de América ha dado a mi mente una visión más amplia y diferente. Por ende, puedo comprender con certeza que la pobreza, la injusticia, el dolor, la enfermedad, el crimen, los vicios y tantos otros flagelos que azotan la sociedad están presentes en todas las partes del mundo entero. La gente sufre en cualquier parte del globo sin importar culturas, lenguas y fronteras.
Sencillamente, algo que de verdad he practicado de vez en cuando, en estos últimos años de mi vida, en tiempos cuando la vida me ha golpeado duramente, que he de mirar mi cruz, con ojos diferentes.
Cuando pensemos que nuestra cruz es la más pesada del mundo. ¡Detengámonos! ¡Hagamos un alto! ¡Miremos al otro lado! "otros llevan cruces aún más pesadas”. El monólogo siguiente alguien me lo envió por un correo electrónico y me ha hecho reflexionar tanto que he decidido dejarlo plasmado en esta página. (Desconozco su origen)
MI CRUZ: Hay una pregunta para Dios que he tenido, una pregunta a Dios mil veces sin respuesta: ¿Por qué mi cruz ha doblado mis espaldas? Hablé con Dios mirando las estrellas y sollozando le dije: "Es muy pesada." Dios me hizo ver con toda su paciencia, con toda calma, ¿cuánto y por qué? equivocado estaba; y poco a poco empecé a darme cuenta que mi cruz se hacia más liviana.
Vi pasar la miseria espantosa que colgada en los harapos de una anciana. Vi a un joven muriendo de tristeza por una enfermedad que lo acosaba. También vi el hambre reflejada en la familia que sin trabajo estaba. Y entonces miré mis manos vivas y sanas y con ellas mi cruz cargaba. "De pronto dijo Dios: "¿Di cuánto pesa?" y yo le dije: "Señor; no pesa nada."
Jesús dice:
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:29 y 30)
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