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Aquel hombre impío al lado de la cuz de Cristo Por Samuel Santiesteban |
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Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. (Lucas 23:42 y 43) |
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La historia de la muerte del Hijo de Dios tiene una aplicación muy preciosa para nuestras vidas, hoy. La Cruz de Jesús, sigue siendo un mensaje para nuestros corazones. Jesucristo, sigue confrontando al hombre de nuestros días en una encrucijada clave que decide el destino eterno de cada uno de nosotros. |
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“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros”. (Lucas 23:39) ¿Por qué tantas catástrofes? ¿por qué los accidentes? ¿dónde está Dios? ¿por qué el terrorismo? ¿por qué las guerras y el dolor? ¿por qué lo permite? ¿por qué tantos mueren de cáncer u otras enfermedades? ¿por qué los ricos y los pobres? ¿por qué el hambre? ¿por qué no resuelves? ¿por qué? Esta no fue la actitud de aquel impío que vio descender la Gracia de Dios, en la cruz del calvario. En la misma hora que se enfrentaba a su muerte y al destino eterno de su alma. Dios no quiere que le usemos siempre para resolver nuestros problemas. Dios no siempre ha de querer librarnos de las aflicciones y del dolor que este mundo en caos nos presenta. Dios sólo quiere que usted y yo, aceptemos el sacrificio de Cristo en propiciación por nuestros pecados y su gracia inmerecida por todos nosotros Esto haremos pues, hemos de tomar hoy, la opción de clamar como aquel impío: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. La gracia de Dios se derramará por nosotros, y el sacrificio de su Hijo Jesucristo, perdonará de una vez y para siempre, todos nuestros pecados. |