¿Hay diferencias de
vivir en la ley o en la
gracia?         
por Samuel Santiesteban


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                         La Ley me llena de máscaras y caretas ante los
                         hombres. La gracia me desnuda mi corazón y
                         me hace más sincero.

                         La ley la comparto con todos y en todo lugar
                         soy bien recibido. La gracia es cuestionada
tra

 

La ley se ajusta a mi sociedad secular, pluralista y post-modernista.
La Gracia no es aceptada, es para aquellos que han sido tocados
por ella.

La ley me hace creer a mi mismo que soy algo justo, algo fuerte,
algo valioso, algo bueno. La gracia me hace ver que El es el
Fuerte, que El es El valioso y El es quien me sostiene.

La ley me hace luchar por tener todo bajo control, me convierte en
totalitario y dictador. La gracia me hace humilde, me hace noble,
me humilla ante Dios y quebranta mi espíritu.

La Ley me hace pensar que casi todo lo puedo resolver. Que mi
mano me ayudará y que mi influencia y mis contactos darán
resultados. La Gracia me muestra que sólo El está en control y que
sólo en El puedo confiar. Sólo El me puede sostener.

¿De cual me agarraré para vivir, de la ley o de la gracia?  La lucha
no es tan fácil, tendemos muy fácilmente a vivir en la ley.

Señor, concédeme más de tu gracia.

Señor, dame más de ella.

Amén.

El legalismo tiene los  
elementos que
corrompen de forma
indescriptible  los
verdaderos cimientos
de la fe cristiana.

LA SALVACION ES POR GRACIA SOLAMENTE

Es la gracia la única que puede sostener la vida del creyente.

El Legalismo, deja en la
más profunda oscuridad
la genuina y transparente relación que debe esta-
blecer cada hombre con Dios, por medio de su Señor Jesucristo.

Mientras más nos hundi-mos en el legalismo me-nos verdaderos cristianos
somos y cada día más nos convertimos en un de esos clásicos religiosos.

El legalismo daña mucho nuestra visión de Dios.