Text Box: .- Algunos se enfocan por ejemplo en el conocimiento de las escrituras. Practican y  promueven el memorizar versículos y partes de la Biblia como una seguidilla. Expertos en historias bíblicas, e incluso se les puede observar recorriendo las hojas de su Biblia de un lugar a otro como si fueran las habitaciones de su propia casa.

.- Otros consideran que lo más importante es la alabanza y la adoración. Esta es la parte más sensacional y emocional de sus congregaciones. Se esmeran en esta parte del culto con gran pasión y dedicación y es casi la parte más importante de sus actividades evangélicas.

.- Otras formas muestran aun más “santidad” ¡cuidado! son apasionados en esa búsqueda desesperada de aceptación por parte de Dios. Enfocan en constante insistecia de santificar nuestros cuerpos. Es la predicación insistente, en
Text Box: mantenerse alejados del pecado y del mundo porque eso no agrada a Dios. Sus oradores alertan acerca de la ira de Dios contra el pecado y tristemente a veces la ira está mas bien, en ellos y no necesariamente en Dios.
Text Box: Algunos ejemplos erróneos en la búsqueda del beneplácito divino
Text Box: III.– Fundamentos bíblicos

Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;   y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.  Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.   Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.   Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;  y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?  Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.  Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.  No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.  Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. (Lucas 7:37-48)

Sigue descubriendo conmigo una cualidad que a Cristo, le encanta

 

Por Samuel Santiesteban

Text Box:  ¡No al desánimo.  Lee hasta el final!
Text Box: .– Las corrientes sobre la interpretación de las escrituras son muy amplias, tal que no podremos enumerarlas todas; pero otros grupos también es quienes se ocupan de aclarar que las buenas obras nos garantizan el beneplácito del cielo. ¿Qué diremos pues de visitar a los enfermos, de diezmar en las iglesias, de dar comida al hambriento, ropa al desnudo, y abrigo al que sin refugio se encuentra? Sin lugar a duda estas cosas nos garantizan la mirada compasiva de Dios, según ellos.

Todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. (Isaías 64:6)

Me imagino, que en este punto el lector está como que con ánimos caídos, todo lo he escrito, parece una crítica, pues quiero expresarle en forma escrita que ¡No!